Unsere Küche (Nuestra cocina)

Esto no es una carta fija. Es todo lo que sabe hacer nuestra cocina. Lo que llega a la mesa depende de la fiesta: si la hacemos nosotros o si nos contratan, cuánta gente se sienta, y qué tan lejos queda el fuego.

Lo que sigue son recetas viejas, de las que se pasaban de boca en boca antes de que alguien las escribiera.

Mesa larga de madera llena de comida: parrilla con salchichas, codillos de cerdo, ensaladas frías, chucrut, brezeln y albóndigas en salsa

Kalte Vorspeisen (Entradas frías)

Estas se hacen de noche, cuando la casa ya se durmió y en la cocina queda una sola vela prendida. Se cortan, se salan y se bajan al sótano.

Nadie las cuida. Trabajan solas en lo oscuro, y para cuando amanece saben mejor que cuando las dejaron.

Ensalada de papa del sur, con caldo y vinagre

Kartoffelsalat süddeutsch (Ensalada de papa del sur, con caldo y vinagre)

Las papas se cuecen con todo y cáscara, se pelan ardiendo y se rebanan delgadas mientras queman los dedos. La papa tibia bebe, la papa fría no bebe nada.

Encima va el caldo caliente con vinagre y una cucharada de mostaza, y cebolla picada muy menuda. No se revuelve, se mece. Se come tibia, y el que espera pierde.

Ensalada de papa del norte, con mayonesa

Kartoffelsalat norddeutsch (Ensalada de papa del norte, con mayonesa)

Aquí todo va al revés. Las papas se cuecen, se pelan y se dejan enfriar toda la noche antes de tocarlas. Al otro día se cortan en cuadros parejos.

Se ligan con mayonesa y crema ácida, con pepinillos y huevo duro picado, y el jugo agrio del frasco por dentro. Reposa otra noche más. Se prueba con el dedo.

Ensalada de pasta con mayonesa

Nudelsalat klassisch (Ensalada de pasta con mayonesa)

La pasta corta se cuece un instante menos de lo debido y se enfría con agua para que no se pegue.

Va con salchicha alemana en cuadros, chícharos, pepinillos y pimiento morrón, todo ligado con mayonesa. Se guarda un poco del aderezo aparte, porque la pasta traga de noche y al otro día pide más. Cuchara grande.

Ensalada de col blanca

Krautsalat weiß (Ensalada de col blanca)

La col se rebana tan delgada que se transparenta. Se le echa sal y ahí empieza el trabajo: se amasa con las manos, se aprieta, se retuerce, hasta que suelta su agua y se rinde.

Después vinagre, aceite, un poco de azúcar y comino entero. Reposa toda la noche en lo oscuro. Al otro día truena entre los dientes del que la muerde.

Ensalada de col morada

Krautsalat rot (Ensalada de col morada)

La col morada tiñe las manos de un color que tarda en irse. Se rebana fina, se sala y se aprieta igual, pero esta es más terca y pide más tiempo.

Lleva vinagre tinto, azúcar, manzana verde rallada y el jugo de media naranja. Reposa toda la noche y al amanecer el color está más hondo. La cuchara sale morada.

Ensalada de pepino con eneldo

Gurkensalat (Ensalada de pepino con eneldo)

El pepino se rebana casi tan delgado como el papel. Se sala y se deja en el colador un rato, hasta que llora su agua, y luego se exprime con el puño.

Encima crema ácida, un chorro de vinagre y eneldo picado, que aquí no se cambia por nada. Este no espera al otro día ni perdona al que lo olvida. Se hace y se come, y el plato sale frío de la mano.

Ensalada de betabel

Rote Bete Salat (Ensalada de betabel)

El betabel se cuece entero, con su cáscara puesta, hasta que el cuchillo entra sin fuerza. Se pela caliente y la cáscara se va sola.

Se corta en cuadros y se baña con vinagre tinto, aceite, azúcar y cebolla muy menuda. Reposa hasta el otro día. Va en su propio traste, aparte de todo, porque pinta lo que toca. Y pinta las manos.

Ensalada de salchicha alemana

Fleischsalat (Ensalada de salchicha alemana)

Aquí no hay lumbre ni hay espera larga. La salchicha alemana se corta en tiras largas y delgadas, del grueso de un cerillo, y los pepinillos se cortan igual de finos.

Se liga con mayonesa, mostaza y el jugo agrio del frasco. Reposa un rato y ya está. Se come con pan, y se pesca con los dedos cuando nadie mira.

Entradas frías

Aus der Pfanne (De la sartén)

Cuentan que así probaban a los cocineros. Sin salsa que los tapara, sin caldo donde esconderse: nada más carne, lumbre y mano.

El que sabía se notaba a la primera mordida. El que no, amanecía buscando trabajo en otro pueblo.

Tortita de carne molida

Klassische Frikadelle (Tortita de carne molida)

Se remoja el bolillo del día anterior en leche y se exprime con la mano. La cebolla se acitrona en mantequilla y se deja enfriar, porque la cebolla caliente echa a perder la masa.

Se junta todo apenas, sin amasar, con mejorana y mostaza. Se le hunde el pulgar en medio para que no se abombe. Se voltea cuando ella sola se suelta del sartén.

Tortita de salchicha alemana

Bratwurst-Frikadelle (Tortita de salchicha alemana)

Aquí no entra pan ni cebolla. Puro puerco y especia: pimienta quebrada, alcaravea, macis, un rastro de jengibre. La carne se muele gruesa una sola vez, que se note el grano.

La masa se trabaja fría, con las manos frías y el traste sobre hielo. En el sartén brinca la grasa y truena. Quien voltea, voltea de lejos.

Rollitos de carne con ajvar

Cevapcici mit Ajvar (Rollitos de carne con ajvar)

El ajo se ralla y se pierde en la carne, que se muele fina, dos veces, sin pan ni huevo que la amarre. Se deja tapada toda la noche para que el ajo camine.

Con las manos mojadas se forman rollos del grueso de un pulgar. Aparte, los pimientos morrones se queman al fuego hasta ennegrecer, se pelan y se muelen. Se come con los dedos.

Albondigón con huevo

Hackbraten mit Eiern (Albondigón con huevo)

En el fondo va la masa con bolillo remojado, cebolla acitronada y mostaza. Encima, acostados en fila, los huevos duros ya pelados. Se cubren, se cierra el rollo y se mete al horno hasta que la costra se dora.

Se deja reposar. El cuchillo entra y aparece el amarillo, uno tras otro. Los niños se acercan.

De la sartén

Fleischgerichte in Soße (Carnes en salsa)

Cuatro cocineras se pelearon una vez por cuál salsa era la buena. Una traía alcaparras del puerto frío, otra hongos del monte, otra pimiento del huerto y la última nomás cerveza negra.

Nunca se pusieron de acuerdo. Por eso se sirven las cuatro y que decida el que come.

Albóndigas en salsa de alcaparras

Königsberger Klopse (Albóndigas en salsa de alcaparras)

En Königsberg el mar viene frío y por eso la salsa salió pálida, como el cielo de allá. Las bolas no se fríen: se dejan caer en el caldo y ahí tiemblan, sin que llegue a hervir.

La salsa se abre con crema y se cierra con limón. Hasta el final entran las alcaparras, verdes y saladas. Quien la prueba primero se queda callado.

Albóndigas en salsa de hongos

Hackbällchen in Jägersoße (Albóndigas en salsa de hongos)

El cazador vuelve cuando ya no se ve el camino. Trae hongos en el morral, oscuros, con tierra todavía pegada.

Las bolas se doran en el sartén hasta que suenan. Los hongos van al mismo fondo quemado y ahí sueltan el monte entero. La salsa se pone negra y espesa. Se come sin hablar, con el pan en la mano.

Albóndigas en salsa de pimiento morrón

Hackbällchen in Paprikasoße (Albóndigas en salsa de pimiento morrón)

Los pimientos se rajan, se les saca la semilla y se pican con la cebolla hasta que no se distingue uno del otro. Todo se ablanda despacio, sin que agarre color.

El pimentón entra al último, dulce, y pinta la olla de rojo. La crema se mete en vueltas lentas. El rojo se abre en rosa y la cuchara sale tibia.

Albóndigas en salsa de cerveza negra

Hackbällchen in Biersoße (Albóndigas en salsa de cerveza negra)

Mucha cebolla, cortada delgada, hasta que se pone del color de la miel. Entonces se moja con cerveza negra y la olla suelta un humo amargo.

Un poco de dulce para amansarla, nada más un poco. La salsa espesa sola, oscura, y las bolas se hunden en ella. El que sirve raspa el fondo de la olla con la cuchara.

Carnes en salsa

Große Stücke (Piezas grandes)

Estas piezas no caben en un plato ni en una tarde. El horno se prende cuando todavía está oscuro y ahí se queda trabajando solo.

Para el mediodía la casa entera huele y ya nadie pregunta qué hay de comer. Lo saben, y esperan.

Codillo de cerdo

Schweinshaxe (Codillo de cerdo)

Se le raya el cuero con el cuchillo, se le echa sal gruesa y se deja al sereno toda la noche. Al otro día hierve despacio, sin prisa, hasta que la carne se suelta sola del hueso.

Después va al horno con cerveza negra, y al final fuego alto hasta que el cuero truena. La carne se rebana, el cuero se quiebra con las manos.

Chamorro de cerdo

Eisbein (Chamorro de cerdo)

Se acuesta en agua de sal, con laurel y clavo, y ahí se queda días enteros, sin lumbre debajo. La carne se pone rosa hasta el hueso y el cuero se afloja.

Luego cuece manso en agua limpia, sin horno y sin fuego alto. El cuero cede blando bajo el cuchillo, la carne se desprende callada, y en la mesa nadie oye nada.

Vom Grill (Del fuego)

Aquí no hay que llamar a nadie. Se prende la lumbre, cae la primera gota de grasa, y el humo sale solo a buscar gente.

Al rato llegan los del otro lado de la calle diciendo que nomás iban pasando. Nadie les cree. A nadie le importa.

Salchicha gruesa de cerdo

Bratwurst (Salchicha gruesa de cerdo)

El cerdo se muele grueso, con mejorana y comino, y nada más se le pide. Va entera a la brasa, sin picarla nunca, para que no se le vaya el jugo por el agujero.

La lumbre le levanta ampollas y el humo la va pintando de oscuro. Se oye tronar la grasa al caer. Quien la parte al centro ve el grano de la carne.

Salchicha con salsa de curry

Currywurst (Salchicha con salsa de curry)

Este cuento es nuevo. Nació en Berlín entre los escombros, cuando una mujer cambió aguardiente por un frasco de polvo amarillo y le puso salsa a una salchicha.

Se dora, se corta en monedas y se le echa encima el jitomate rojo con curry. Arriba, el polvo. Se come de pie, en charola de papel, con un tenedor de madera chico.

Salchicha de viena

Bockwurst / Wiener (Salchicha de viena)

Es la salchicha mansa, la que nunca pidió pleito. La carne se muele fina hasta quedar tersa, sin grano ninguno, y no conoce la brasa.

Se mete en agua caliente que humea pero no hierve, porque el hervor las revienta y quedan tristes. Salen brillantes. Al morderlas, la piel truena bajito y el niño se ríe.

Muslo de pollo en tiras

Hähnchen-Döner (Muslo de pollo en tiras)

El muslo se corta en tiras y duerme en yogur con ajo, pimentón y una pizca de canela. Al otro día se apila en la plancha ardiendo y no se mueve, hasta que un lado se dora.

Se rebana en lonjas delgadas. Al lado esperan tres salsas: la blanca, la roja y la verde de yerbabuena. Aquí también hay tortillas, y la mano las alcanza.

Del fuego

Sättigungsbeilagen (Para llenar)

Hubo años en que no había más que papa y pan duro, y con eso se levantaba la gente a trabajar el campo.

Hoy van al lado de la carne, pero no se les olvida de dónde vienen. Son las que llenan el plato, y las que se acaban primero.

Papas doradas con tocino

Bratkartoffeln (Papas doradas con tocino)

Las papas se cuecen desde la víspera y se dejan enfriar al sereno toda la noche, para que agarren firmeza y no se deshagan. Al otro día se pelan y se rebanan gruesas.

Van a la manteca caliente con cebolla y tocino, y ahí se quedan quietas hasta que se les hace costra. Quien las mueve de más se queda sin orilla dorada.

Fideos raspados con queso

Käsespätzle (Fideos raspados con queso)

La masa se extiende en la tabla mojada y se raspa con el filo del cuchillo, tira por tira, al agua que hierve. Cada tira sube sola cuando ya está.

Se acomoda en capas con queso, capa y capa, y encima se entierra la cebolla frita. Se sirve mientras el queso todavía se estira. La cuchara sale con hebras colgando.

Papas a la francesa

Pommes Frites (Papas a la francesa)

La papa se corta en tiras gruesas, de las que se sienten en la mano. Primero pasan por grasa tibia, sin ruido, nomás para que se ablanden por dentro. Se dejan reposar y perder el vapor.

Después vuelven al fuego alto y ahí sí truenan. Se les echa sal recién salidas, quemando. Se comen de pie, con los dedos.

Tortitas de papa con puré de manzana

Kartoffelpuffer + Apfelmus (Tortitas de papa con puré de manzana)

La papa se raya cruda y se exprime en un trapo hasta que suelta toda su agua. Así sale de encaje en el sartén, con las orillas delgadas que se quiebran.

Al lado va el puré de manzana, frío. Lo salado y lo dulce se buscan en el mismo bocado. Los niños se arriman a la lumbre antes de que enfríe la primera.

Bolas de pan

Semmelknödel (Bolas de pan)

Nadie tiraba el pan. El del día anterior se guardaba, se cortaba en cuadros y se ablandaba con leche caliente hasta que se le iba la dureza.

Se junta con las manos y se hacen bolas entre las palmas. Se echan al agua que apenas tiembla, nunca a borbotones, y suben cuando ya están. Se abren con dos tenedores.

Puré de papa

Kartoffelpüree (Puré de papa)

Las papas se cuecen con cáscara y se pelan calientes, aguantando el vapor entre los dedos. Se machacan con el prensador, a pulso, y nunca con máquina.

Se les va echando mantequilla y leche bien caliente, poco a poco, hasta que quedan suaves y sin grumo. Se prueban con la punta de la cuchara. La máquina las vuelve engrudo. La mano no.

Brotzeit (Pan y untables)

Nada de esto se cocina. Se junta. El queso que ya se pasó de maduro, la grasa que quedó en el sartén, la col que había que salvar antes del frío.

De no tirar nada salió lo que la gente pide primero al sentarse. Pan, un cuchillo, y algo para untar.

Queso batido con pimentón

Obatzda (Queso batido con pimentón)

El queso que ya nadie quería, el que se pasó de maduro, se aplasta con mantequilla y no se tira nada. Le entra pimentón hasta que agarra color de ladrillo, y cebolla en aros delgados.

Se deja reposar para que todo se junte y se haga uno solo. Se unta grueso sobre el pan, con el pulgar si no hay cuchillo.

Manteca con chicharrón

Griebenschmalz (Manteca con chicharrón)

La grasa del cerdo se derrite despacio hasta que se sueltan los pedacitos y quedan tostados. Se le echa manzana y cebolla, que se doran ahí mismo, en lo suyo.

Se vacía en el frasco y ahí se cuaja, blanca y quieta. Comida de pobres, y de las buenas. Se unta sobre el pan negro y truena entre los dientes.

Requesón con hierbas

Kräuterquark (Requesón con hierbas)

El requesón se escurre en un trapo colgado hasta que queda espeso y frío. Se le pican hierbas del huerto, cebollín y perejil, y se le da vuelta con sal hasta que quede parejo.

En una mesa donde todo es grasa y sal, éste llega frío y corta. Se levanta la cuchara despacio, y la lengua descansa un rato.

Col agria

Sauerkraut (Col agria)

La col se rebana finita, se le echa sal y se aprieta con la mano hasta que suelta su propia agua. Se tapa y se olvida en lo oscuro, semanas enteras, mientras trabaja sola y se vuelve agria.

Después se calienta con enebro y hoja de laurel. El vapor huele a bodega vieja, y a nadie de la casa le da desconfianza.

Pepinos en vinagre

Gewürzgurken (Pepinos en vinagre)

Los pepinos se cortan chicos y duros, antes de que el frío del año los alcance. Se acomodan parados dentro del frasco, apretados, con eneldo y grano de mostaza.

Encima les cae el vinagre caliente y se cierra la tapa. Ahí se quedan quietos todo el invierno. Se muerden, truenan, y las manos quedan oliendo a eneldo.

Mostaza

Senf (Mostaza)

Son dos y nunca se llevaron. La de Düsseldorf es brava, se muele hasta dejarla lisa, sube derecho a la nariz y saca lágrimas de quien no la conocía.

La bávara es dulce y gruesa, oscura, con el grano entero y miel de por medio. Cada quien defiende la suya en la mesa, y el pleito no se acaba nunca del todo.

Pretzel salado

Brezeln (Pretzel salado)

La masa se rueda hasta hacer una tira larga, se cruzan las puntas y se doblan sobre el vientre, como brazos de alguien que reza. De ahí el nudo, y de ahí viene el nombre.

Pasa por la lejía, que le deja la piel oscura y lustrosa, y se le riega sal gruesa. Sale del horno tronando y se parte con las manos.

Barras y bollos de lejía

Laugenstangen & Laugenbrötchen (Barras y bollos de lejía)

Salen del horno formadas en hilera, y ninguna se parece a la de junto. Una viene revolcada en pepita, otra en amapola, otra en ajonjolí, otra en semilla de girasol, otra nomás con sal gruesa, y la última con todo revuelto.

Cada quien se aprende la suya de lejos. Se estira la mano sin preguntar, y siempre alguien se queja de que se la ganaron.

Pan de campo

Bauernbrot (Pan de campo)

De cada masa se aparta un puño y se guarda para la que sigue. Ese pedazo ha pasado de casa en casa, y ya nadie recuerda de qué año viene ni en qué cocina empezó.

Sale un pan grande y oscuro, de corteza gruesa y miga apretada. Cuando una hija se casaba, lo que le entregaban no era el pan: era el puño de masa, envuelto en un lienzo.

Barras de lejía gratinadas con queso

Käse-Laugenstangen (Barras de lejía gratinadas con queso)

Encima se les riega queso rallado y pedacitos de tocino, y así entran al horno. El queso se derrite, escurre por los lados y se tuesta hasta hacer encaje dorado sobre la costra oscura.

Salen ardiendo y enteras, sin cuchillo que las abra. El que se apura se quema la boca, y aun así no la suelta ni espera a que enfríe.